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Los labios son, sin lugar a dudas, el elemento que da sensualidad a la boca; sin embargo, el tejido que los forma carece de células protectoras, por lo que pueden perder la humedad, resecarse y cuartearse con facilidad. Es esencial que usted los mantenga en perfectas condiciones siguiendo una adecuada rutina de belleza, desmaquillándolos antes de acostarse e hidratándolos con humectantes especiales, ya que su aspereza no se puede disimular ni con la barra de labios más moderna. Para mantener unos labios saludables es utilizar una barra a base de productos grasos, que les dé colorido y conserve su piel suave y elástica a la vez.
Para maquillar los labios se necesitan los siguientes elementos: un pincel para repartir uniformemente el color, un lápiz blanco para borrar cualquier protuberancia o arruga, y un delineador de labios para demarcar un contorno preciso. Tenga en cuenta que el lápiz labial desaparece fácilmente mientras hablamos o comemos; para evitarlo extienda un poco de base hasta cubrir los labios; luego corrija cualquier defecto con el lápiz blanco y dibújelos con el delineador.
Posteriormente rellénelos con el pincel y retire el exceso con un pañuelo de papel. Finalice el proceso con una capa de polvos difuminados con una brocha grande. Otra forma de asegurar la permanencia del maquillaje en los labios consiste en aplicar un fijador antes de colocar el color. Para ello esparza una capa de polvos con una brocha gruesa sobre un pañuelo de papel y presiónelo con los labios. En seguida delinéelos y píntelos por último con el lápiz o con un pincel si desea mayor precisión.
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